Algo que se ve
Modas, tipografía y visuales; mezclándose y tomando sus formas de año 2026 cuando son de décadas pasadas y futuras.
En las partes de mis semanas en las que me doy el lugar para caminar y observar lo que se comunica visualmente en la ciudad; viendo un sticker de Nintendo 64 pegado a un aire acondicionado, ver un buzo de rayas horizontales naranjas y azules, la cartelería que empiezan a usar actores institucionales locales; ellas en su conjunto, me hacen acordar a cuando jugaba a la generala de niño, meter los dados dentro del vasito y agitar. De esa manera estoy notando hoy la forma que adopto al ver lo que me sigue durante el día.
El algoritmo que ahora le pintó mostrar autos ochentosos y juegos de compu nivel Pentium 4 mientras convive con una revista del siglo pasado dedicada a la importación de mercadería al Uruguay, registrado, visto y fotografiado en un celular fabricado el en 2023. Son como semillitas de otras líneas, capaz ¿residuos? que todavía no se enteraron de este mundo. ¿Qué hace que todavía sigan compartiendo este espacio y, por qué estamos rescatándolos desde un imaginario donde el tour por el videoclub era nivel god?
Interrumpido por el algoritmo y unos minutos de scroll sin sentido.
Retomo mi idea sobre el vaso de la generala:
No tengo intenciones de responder las preguntas que generé arriba sino que las escribo como guía para ir organizando este escrito. - ¿Residuos?, capaz. Aunque si fuesen residuos ¿su lugar sería el de la cotidianeidad de Agus? - De nuevo, capaz.
Siento cierto romanticismo hacia estos dados que se agitaron en otro tiempo y caen ahora. Veo que son como las manchas de un dálmata que van pintando y apareciendo en el presente. Siendo el presente un canva blanco, vacío y en continuo desarrollo del presente donde está disponible lo que pasó y el trazo de lo que proyectamos sobre lo que no pasó. Y así como están estos ecos, estos dados del azar, y estas manchas sobre el dálmata, también están los números que todavía no reconozco porque no vi. A los números que ya salieron allá cuando tenía 10 o 20 años los puedo ubicar con un patrón dentro mi línea y también quiero ver los patrones que todavía no fueron impresos acá, quiero ver las manchas que todavía no llegaron.
Estoy seguro que aparecen cada vez que cierro los ojos e imagino el presente que va a ser mañana.
Y ahí, ¿de nuevo no? Escucho en mi mente el sonido de los cubos chochando el vaso y entre sí cada vez que abro los ojos y empiezo un día nuevo en mi vida.